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XVIII Congreso de la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras AMMPE, 25-26 de septiembre de 2008, Santiago de Chile
Apuntes de un congreso mediático en Chile
Kadrinka Kadrinova, Presidenta de la Asociación de Periodistas Hispanohablantes en Bulgaria
Me resultó algo extraño, por mi egocentrismo europeo, verme en el papel de una exótica minoría en ese foro, porque es lo que resultamos ser con mi colega alemana: las únicas europeas (sin contar a un conferenciante español varón), que habíamos arribado a la capital chilena para el XVIII Congreso de la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras AMMPE, registrada como ONG ante la ONU. Fue fundada en México hace casi 40 años por iniciativa de la periodista mexicana Gloria Salas de calderón y desarrolla una enérgica labor, convocando periódicamente congresos, estos últimos años bienales, en EE UU, Israel, Corea del Sur, Canadá, nuevamente EE UU, otra vez México, Nigeria, Francia, Taiwán, Chile. Se han incorporado a la actividad de la Asociación representantes de más de 20 naciones, en su mayoría americanas y asiáticas. Las europeas como que han permanecido en la periferia, y por eso la invitación que me fue dirigida para participar en el congreso de Chile fue todo un descubrimiento. Descubrimiento no en el sentido de descubrir Chile: país que conozco y amo desde hace años, sino de la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras, de sus rancios principios democráticos que permiten expresar todo tipo de opiniones y posturas, de su alto prestigio ante los gobiernos que en cada uno de los países que han sido anfitriones hasta ahora de los congresos de la AMMPE han dado su total apoyo a sus foros, así como del estilo natural y espontáneo de comunicación entre los participantes y de debate de los problemas de actualidad en nuestra profesión. El principal mérito por esta atmósfera en Santiago, así como por la magnífica organización del XVIII Congreso de la AMMPE, fue de la presidenta saliente de la organización, la periodista chilena Gloria Leiva y sus compañeros del colegio de periodistas de Chile. Su esfuerzo y su prestigio profesional habían asegurado un video-mensaje especial a las participantes en el congreso, de la presidenta de Chile, Michel Bachelet, así como la presencia y un saludo del ministro de Asuntos Exteriores de Chile, Albert Van Clavaren, una recepción ofrecida a las delegadas por el ministro secretario general del Gobierno de Chile, Francisco Vidal, en el palacio presidencial de La Moneda, visitas a los mayores y más prestigiosos medios de comunicación chilenos, etc. Me siento especialmente agradecida a María Teresa Maluenda del Colegio de Periodistas de chile, que me envió la invitación para el congreso, impresionada por mis publicaciones sobre América Latina y por el trabajo de la Asociación de periodistas Hispanohablantes de Bulgaria que tengo el honor de presidir. El tema del congreso fue más que moderno: Las comunicaciones y el periodismo en la era digital. Expusieron su visión de los desafíos de la red global que afronta el periodismo hoy en día Eimy Mitchel, de EE UU, Yuan Ing de China, José luis Orihuela de España, Carmen Porras de México, Elke Bitterhoff de Alemania, Dafne Sabanes de Argentina, Nuna Jiménez de Venezuela, Esther Valenzuela del Perú, Louisa Gros de EE UU, Patricia Plotser de Chile, etc. El nombre de Bulgaria se escuchó con motivo de mi intervención, de diez minutos de duración, que versó sobre la complejidad y los desafíos que afronta el periodismo en Bulgaria en la época de la red global. La reacción más emocionante para mí a lo que había expuesto fue la de tres periodistas jóvenes de Chile que se esfuerzan por resistir a la presión de los grandes medios informativos manteniendo en Internet sitios y blogs alternativos. Ellas tres me felicitaron por la tesis que había expresado ante el congreso de que la independencia en nuestra profesión es sólo aparente si nuestras ediciones dependen de la publicidad y de los intereses de sus propietarios. Las chicas me comentaron su amarga experiencia de sobrevivir con sus ediciones a pesar de las preferencias de quienes pagan la publicidad por los medios de comunicación convencionales, grandes y flexibles. El Congreso eligió a la nueva presidenta de la AMMPE: la argentina Pili Povedado. Esto decepcionó en alguna medida a la nutrida delegación mexicana que contaba con que fuera elegida la candidata promovida por ellas y que el próximo congreso, coincidente con el el 40 aniversario de la organización, se celebrara en México, el país que la vio nacer. Sin embargo en la votación fue preferida Pili Povedano puesto que la AMMPE tiene la ambición de ir atrayendo a nuevos y más países a su activa labor, y hasta ahora la Argentina no había sido particularmente activa en su seno. Además, lo mismo que en Chile, el poder en la Argentina está en manos de una mujer: la presidenta Cristina Fernández, que sin duda dará su apoyo al futuro foro de las mujeres periodistas y escritoras. Constituyó para la delegación mexicana una especie de compensación por este desencanto la presentación, que por cierto suscitó gran interés, del libro de una de sus integrantes, la periodista Rosa María Valles, titulado Yo no soy primera dama y dedicado a la esposa del antiguo presidente mejicano Luis Echevarría. La presentación y todo el congreso transcurrieron en uno de los edificios más modernos e impactantes de Santiago, el Telefónica: un centro de congresos rascacielos que se yergue sobre la ciudad con su espectacular forma de teléfono móvil. Nuestros anfitriones procuraron enseñarnos la semblanza más próspera y atractiva de Chile. Organizaron una visita a los modernos estudios, dotados de los equipos más modernos, de la televisión Nacional de Chile, nos ofrecieron conciertos y programas folclóricos, nos convidaron con especialidades gastronómicas y exquisitos vinos chilenos, etc. De la imagen positiva de Chile por el mundo cuida una organización especial adscrita al gobierno de Chile: la Pro-Chile, que trabaja en sincronía también con las embajadas de Chile por el mundo. Las tapas y la copa de vino ofrecidas en el cóctel en La Moneda, por ejemplo, fueron ofrecidas precisamente por Pro-Chile bajo el lema Los aromas y los sabores de Chile. No obstante los y, sobre todo, las periodistas procuran siempre ver lo que hay también más allá de las oficialidades. Por eso, en el escaso tiempo libre entre las sesiones del congreso, procuré sumergirme también en la verdadera atmósfera de Santiago, en las inquietudes de los chilenos tras la crisis financiera que azotó sus fondos de pensiones, en las emociones electorales en la víspera de las elecciones del 26 de este mes. Me reuní también con algunos de los antaño emigrantes chilenos en Bulgaria, con destacadas personalidades como Luis Corvalán, Gonzalo Mesa Allende (nieto de salvador Allende), Joan Jara (la viuda de Víctor Jara), el defensor de los derechos humanos Hugo Gutiérrez, etc. Escuché diferentes opiniones sobre “el modelo chileno”, sobre sus desventajas sociales, sobre el importante porcentaje que sigue recibiendo el Ejército de Chile de los ingresos del cobre, el principal rubro de exportación del país. Ví una sociedad dividida en mundos paralelos, cada uno de los cuales busca sus verdades. Recordaré también las palabras de la treintañera Vanesa Naranjo, participante en el congreso de la AMMPE, que intenta hacer periodismo en el barrio obrero de San Bernardo: “Estamos decididos a sobrevivir porque la gente de este país necesita nuestra voz, necesita que hablemos de la injusticia social existente, de la segregación de clases, del racismo y del machismo. Si seguimos callando nuestras penas, éstas nos destruirán”. Esto también es “modelo chileno”.
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