|
Diario “Monitor”, 6 de septiembre de 2005
EL ASESINO DE VICTOR JARA ES RUSO
La viuda del cantante, la inglesa Joan Jara, lucha por mantener viva la memoria de su legendario esposo
Kadrinka Kadrinova, Santiago-Sofía
La mujer frente a mí tiene ojos asombrosamente azules. Limpios, tristes, se nota que han llorado mucho, pero su mirada no es sombría, sino que irradia a la vez ternura y fuerza de espíritu. Es Joan Jara, la viuda del legendario cantante, poeta, compositor, director escénico chileno Víctor Jara, torturado y asesinado en los primeros días después del golpe militar en Chile el 11 de septiembre de 1973, en el estadio “Chile” de Santiago. 30 años nos separan de nuestro primer encuentro con Joan: en 1975 ella fue invitada del Primer Festival de la Canción Política de Blagoevgrad y fue sumergida en la oleada de solidaridad y espontáneo cariño. Yo tenía entonces 17 años y le obsequié versos míos dedicados a Víctor. Le brotaron lágrimas. Ella tenía entonces la edad que yo tengo ahora. En esta oportunidad nos encontramos en el modesto edificio de la Fundación “Víctor Jara” en la plaza “Brasil” de Santiago. Joan, con cabellos blancos, pero de una silueta esbelta, me recibe en la escalera. Nos abrazamos, recordamos a amigos comunes... Nos sentamos en el segundo piso, en una de las salas de la exposición con fotos de Víctor y con facsímiles y recortes del mundo entero de publicaciones dedicadas a él. Entonces el joven actor y director también canta en el conjunto folclórico “Cuncumen”, con el que recorre muchos países. En 1961 “Cuncumen” tiene una gira de seis meses por el ex campo socialista: URSS, Polonia, Checoslovaquia, Rumania y... Bulgaria. Joan indica un recorte de periódico en cirílico. Está convencida de que se trata de la publicación de un periódico búlgaro sobre la visita del conjunto. Me fijo en el texto, pero me doy cuenta de que no está escrito en una lengua eslava. Suponemos que puede estarlo en uzbeco, porque entonces la gira llega hasta Tashkent. Naturalmente le prometo a Joan averiguar en los archivos búlgaros si se guarda en algún lugar algo sobre aquella visita de Víctor a nuestro país. “El estaba encantado con su país. Me escribió entonces que los búlgaros se parecen a los chilenos,” sonríe Joan. Ella misma tiene los más cálidos recuerdos de Bulgaria. “Fue una etapa difícil para mí. La herida por la muerte de Víctor seguía muy fresca, y sin embargo en cada encuentro debía hablar de él y de la tragedia en Chile. Pero el cariño de su gente, su maravillosa música, las canciones, las danzas me rodearon de una atmósfera tan cordial que me sentí como si estuviera con mis más allegados”, dice Joan. Ella es de nacionalidad inglesa y de profesión bailarina. Llega a Chile en 1954, siguiendo a su primer esposo, un bailarín chileno, con quien trabajan en una troupe internacional que ha viajado a Europa ofreciendo espectáculos antifascistas. En Santiago Joan baila en el Ballet Nacional, para empezar más tarde a enseñar danza y movimiento escénico en la escuela de teatro de la Universidad de Chile. El más talentoso de sus alumnos es Víctor Jara, un joven de destino difícil. Nacido en el campo, hijo de una cantante folclórica que busca en la ciudad el sustento para sus cuatro hijos, él queda pronto huérfano, intenta estudiar en un seminario y encuentra su vocación en el teatro. Con una beca que le han concedido por falta de recursos propios, estudia para actor y director escénico, y además anda por todas partes con su guitarra y canta. Mientras tanto Joan se separa de su primer esposo, da a luz a su primera hija, Manuela, y es postrada en cama por un viejo trauma de la columna. El hombre que está a su lado en aquellos momentos difíciles es Víctor. Aún siendo más joven que ella, él es el pilar de su relación, con su carácter vital, con su energía positiva, con su deseo de cambiar el mundo a mejor. Ellos se casan, nace su hija Amanda. Joan hace suyo y comparte el compromiso político de su esposo, quien ya en aquellos años es militante de la Juventud Comunista de Chile. Su elección es producto de su propia experiencia amarga entre los desposeídos, cuando las ideas de justicia social y los valores humanitarios ocupan un lugar de primer orden entre los artistas de toda América Latina en aquel entonces. Víctor logra brillantes éxitos en el teatro; escenificaciones suyas, siempre de un marcado acento social, merecen premios nacionales e internacionales. Profundiza también su creación en el dominio del canto. Se compromete con el movimiento “Nueva canción chilena”, inspirado por la gran folclorista Violeta Parra y sus hijos y amigos de Víctor: Isabel y Angel Parra. El movimiento lucha por devolver la canción a las raíces del folclor y llenarla de un contenido social. En el Chile de la época es el camino más directo a los corazones de la gente. Así Víctor y sus compañeros del escenario se convierten en el núcleo de la campaña electoral del candidato del bloque de la izquierda unida Unidad Popular, Salvador Allende, en las elecciones presidenciales de 1970. Allende gana y éste es un acontecimiento memorable para el mundo entero. Por vez primera una coalición de izquierdas, aglutinada en torno a socialistas y comunistas, toma el poder por vía pacífica. El primer decreto de Allende es para conceder a diario y gratuitamente a cada niño chileno medio litro de leche. Son nacionalizadas las minas de cobre pertenecientes hasta entonces a EE.UU. Se intensifica la reforma agraria. Víctor canta con entusiasmo a la vida nueva y se convierte en uno de los rostros más populares de la Unidad Popular. El experimento da vida a grandes esperanzas, pero también saca a flote múltiples contradicciones. Las fisuras en el seno de la propia coalición de izquierdas, que conducen a errores económicos y políticos, la rabiosa oposición derechista, la presión abierta de la CIA desempeñan su rol y el ejército chileno, famoso hasta entonces por su no intervención en política, es impulsado a actuar. El 11 de septiembre de 1973 los militares, dirigidos por una junta con el general Augusto Pinochet a la cabeza, bombardean el palacio presidencial de “La Moneda”. Allende perece. El golpe alcanza a la izquierda desprevenida; su central sindical exhorta a todos a movilizarse para hacer frente a los golpistas en sus lugares de trabajo y esto justamente posibilita que ya en las primeras horas del golpe los militares maten a miles y miles de personas reunidas en fábricas, empresas, universidades. Víctor también acude a su lugar de trabajo, la Universidad Técnica, donde junto a centenares más, es bloqueado y posteriormente detenido. Los trasladan a todos al estadio cubierto “Chile”. Las alrededor de 5000 personas ahí arrestadas son sometidas a monstruosas torturas y asesinadas. Lo mismo ocurre en el Estadio Nacional, donde al aire libre están agolpados aún más presos. Testigos supervivientes afirman que Víctor fue reconocido por los militares que se ensañan especialmente en él. A pesar de los sufrimientos físicos, él escribe en el estadio su última canción que permanece inacabada y que los demás presos aprenden de memoria para divulgarla después. Canta frente a sus verdugos el himno de la Unidad Popular “Venceremos”. Le golpean brutalmente, le destrozan las manos, finalmente lo asesinan. Es personalmente responsable de las vejaciones a que es sometido y de su muerte el descendiente de emigrantes rusos “blancos” Miguel Krasnov Marchenco, apodado por los presos “El Príncipe”, a causa de su altivez aristocrática y su crueldad. Dos años más tarde, “El Príncipe” se hará tristemente célebre también por las torturas en Villa Grimaldi, el centro secreto de la DINA (la policía secreta de Pinochet). Los crímenes perpetrados por él ahí han sido probados y desde el año pasado tiene por ellos una condena de 10 años. Pero no hay forma de que sea condenado por el asesinato de Víctor: el tribunal no ha considerado los testimonios lo suficientemente fidedignos. El otro responsable, Manrique Bravo, el oficial de más alta graduación en el estadio, es también de momento objeto tan de una instrucción. Los juicios a los responsables de las represiones se arrastran lentos e infructuosos, incluso el juicio contra aquel que Joan y todos como ella consideran el principal responsable de la tragedia chilena: Pinochet. No hay castigo ni por los 30 000 muertos, no por los 3000 “desaparecidos”. Es por pura casualidad que Joan logra enterrar el cuerpo de Víctor, arrojado como anónimo en los días de pesadilla posteriores al golpe, junto a centenares más, en la morgue central de Santiago. Un muchacho que trabaja ahí logra identificarlo y la avisa. Ella acude, deambula entre los cuerpos mutilados y finalmente descubre su también desfigurado esposo un poco antes de que todos esos cuerpos anónimos fueran enterrados en una fosa común. Le da sepultura a Víctor en un nicho del Cementerio Central, que durante todos los decenios que siguen será colmado de flores y notas de cariño dejadas por muy diferentes personas. Joan abandona Chile y parte para Londres con sus dos hijas y tres maletas llenas de grabaciones, discos, fotos: lo más valioso del archivo de Víctor. Este archivo, junto con muchos materiales más, descubiertos por el mundo en los años de exilio, se conservan hoy en la Fundación “Víctor Jara”, constituida en 1993. La idea para su creación nace un año antes, cuando Joan y unos 400 artistas chilenos hacen un homenaje a Víctor en el estadio “Chile”. Al cumplirse 30 años de su asesinato, en 2003, el estadio recibió el nombre de Víctor Jara, pero en la actualidad el Ayuntamiento de Santiago, gobernado por la derecha, lo ha cerrado, pretextando obras. “Lo que pretenden es borrar el recuerdo de él”, dice Joan. La campaña iniciada ahora por la fundación persigue todo lo contrario y bien lo expresa su lema: “Chile resucita la memoria de Víctor Jara”. El estaba constantemente recorriendo Chile, hay rincones, donde la gente todavía guarda algo relacionado con él. Queremos llegar hasta ahí, despertar la memoria, recolectar esos objetos, esas fotos y grabaciones. A esto mismo llamamos igualmente a los amigos por el mundo que poseen recuerdos de él. Nuestra preocupación es conservar no solamente su obra, sino también los valores que él defendía”, explica Joan. Ella piensa que los jóvenes de hoy se interesan bien poco por aquello que ocurre a su alrededor. Pero la herencia espiritual de Víctor es justamente la solidaridad, el compromiso, el deseo de que el mundo se vuelva mejor. Joan lo tiene muy claro: “Las ideas de Víctor tienen que permanecer. La gente de hoy echa en falta la solidaridad, no se reúne lo suficientemente, para mejorar las cosas. Puede que parezca romántico, pero en el mundo hay tantas personas que comparten estos mismos valores: la justicia social, la paz. Debemos comunicarnos y unirnos. Las canciones de Víctor son hoy hasta más válidas que cuando las escribió. Hay una canción a la paz que es hoy de mucha actualidad por aquello que ocurre en Irak”. Joan ha descrito la historia de su legendario esposo en un libro editado en Londres 9 años después del golpe de Estado y titulado “Víctor, la canción quebrada”. El libro ha sido traducido a muchos idiomas, pero al búlgaro, todavía no. Sus hijas Manuela y Amanda le ayudan a Joan en la fundación. Manuela tiene 4 hijos y enseña ballet en una escuela, ubicada en un edificio vecino a la fundación. Amanda es pintora y vive en la costa del Pacífico. Al marcharme ya, me topo en la puerta con un muchacho que ha observado en la pared exterior el póster con el rostro de Víctor. Viene a preguntar si puede obtener otro igual. La campaña de Joan no puede dejar de tener éxito.
EL ASESINO DE VICTOR JARA ES RUSO
La Noche en Blanco de Madrid
El bloqueo sobre Cuba es un exito mas de la Revolucion Cubana
EL BLOQUEO, FORMA DE AGRESION
CUBA – SEDE DE LA XIV CUMBRE DE LOS NO ALINEADOS
EL PRIMER MINISTRO REY
SIMEON, EL GRAN JUGADOR AL AZAR
Un gobierno programático de centro izquierda: la receta perfecta para Bulgaria
El mercado de capitales en Bulgaria
Ganadores y perdedores en las elecciones legislativas
Los búlgaros y la adhesión de su país a la UE
Por su sector turístico Bulgaria ya está en la UE
¿Está preparado el mercado laboral de Bulgaria para la UE?
Bulgaria y la Unión Europea: En el agro búlgaro conviven
atrasadas haciendas y modernas granjas
La pequeña y mediana empresa de Bulgaria vista a través del
prisma de las tecnologías de la información
La Constitución de Tarnovo
La economía búlgara, ejemplo de crecimiento acelerado
Observaciones desde el Espacio en pro del medio ambiente en Bulgaria
Estudio de ASSA-M sobre los ánimos políticos de los habitantes de Sofía
La economía de Bulgaria en 2004
Rosa Fornes, La dedette de America...82 feliz aniversario en la escena!
POR FIN CAMBIOS EN BULGARIA
La situación política en Bulgaria
Radio Nacional de Bulgaria se unió ya desde su comienzo al concierto de las emisoras europeas
Cómo ahorra el búlgaro
BULGARIA A COMIENZOS DE 2005
Cuba no es solo pachanga, Cuba no ha sido nunca pachanga.... "Espejismos del turista"
LA SITUACION ACTUAL EN BULGARIA
EL ANO POLITICO BULGARO 2003
LOS CAMBIOS POLÍTICOS EN BULGARIA
|