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Radio Bulgaria, 25.10.2007
Al 75 aniversario del nacimiento de Víctor Jara
"No quiero permitir que la patina del tiempo borre el nombre del cantante" - palabras de Joan Turner-Jara, la viuda de Víctor Jara, en entrevista concedida en Santiago de Chile a Kadrinka Kadrinova, presidenta de la Asociación de Periodistas Hispanohablantes en Bulgaria
Por Kadrinka Kadrinova, vercion en espanol Venceslav Nikolov
"¿Qué fuerza debe tener un amor para echar a volar por encima de la muerte, del dolor, y mantener vivo el espíritu del ser querido en los corazones hasta de las generaciones nuevas, 34 años después de su muerte?
Estoy tratando de entenderlo, dice Kadrinka, conversando en Santiago de Chile con Joan Turner-Jara, inglesa de ojos azules y pelo canoso, viuda del carismático poeta, compositor y cantautor chileno Víctor Jara, una de las víctimas más conocidas del golpe militar de Augusto Pinochet del 11 de septiembre de 1973.
De haber seguido con vida, en estos días Víctor Jara estaría celebrando su 75 aniversario. Una encuesta reciente realizada entre jóvenes chilenos indica que Víctor Jara sigue siendo el cantante más popular en Chile. Joan está convencida que el mayor mérito de ello lo tiene el talento radiante y multifacético del propio Víctor, cuyas canciones irónicas, líricas, combativas, vibrantes siguen siendo actuales.
El 75 aniversario de Víctor Jara está siendo conmemorado en Chile, en Gran Bretaña, en España, Nicaragua, Alemania y muchos otros países.
Abanderado de las ideas que en 1970 llevaron al poder en Chile a Salvador Allende, el primer presidente socialista del mundo elegido en comicios libres y democráticos, Víctor Jara fue el emblema de la izquierda chilena.
Los militares lo detuvieron enseguida después del golpe de Estado contra Allende, junto con cientos de estudiantes y profesores de la Universidad Técnica. Lo encerraron en el estadio "Chile" convertido en campo de concentración, junto con 5000 detenidos. Lo torturaron públicamente, pero él siguió cantando para mantener alta la moral de los presos.
Escribió en el bloque de apuntes de un compañero de destino su última canción, que quedó inconclusa, porque lo sacaron para su último interrogatorio. Lo asesinaron después de horrorosos escarnios. Su cadáver, desfigurado, con 44 impactos de bala, fue tirado a la calle, de donde lo llevaron a la Morgue de Santiago. Allí lo reconoció uno de los empleados y jugándose la vida, llamó a su esposa Joan a ir a recogerlo, porque de un momento a otro podían enterrarlo en una fosa común: práctica usual en aquellos días de sangre y terror en Chile.
La muerte de Víctor divide la vida de Joan en dos: un "antes" y un "después". "Antes" ella fue bailarina consagrada, una beldad de ojos azules, exótica para Chile, que había llegado de la lejana Inglaterra para desempeñarse en el Ballet Nacional de Chile siguiendo a su primer amor, el coreógrafo Patricio Bunster, otro chileno brillante. Sin embargo, su matrimonio se malogró ya antes de nacer su hija Manuela.
Víctor se puso a su lado a comienzos de los 60, durante un período muy duro de la vida de Joan. En aquel entonces, él era uno de sus estudiantes más prometedores de la Escuela de Teatro adjunta a la Universidad de Chile, en la cual Joan enseñaba danza.
Para los dos, fue el amor de su vida. Víctor dedicó a Joan sus más tiernas canciones de amor. Son las primeras letras de su autoría.
"En los albores de su amor, Víctor Jara era solista del conjunto folclórico "Cuncumén", el primer grupo folclórico "urbano" de Chile, el primero que se esforzó en hacer renacer el interés por la música tradicional chilena y divulgarla en el extranjero.
Con este grupo, Víctor Jara visitó Bulgaria en 1961. "Quedó encantado con vuestro país. En aquella ocasión me escribió que los búlgaros se parecían a los chilenos", sonríe Joan, mientras en su mirada azul asoman los recuerdos, continúa diciendo la periodista búlgara Kadrinka Kadrinova.
Joan y Víctor se casan, nace su hija Amanda; para Manuela, la hija del primer matrimonio de Joan, Víctor también es "papi"; son sus años más felices.
Víctor se desempeña con éxito cada vez mayor también como director escénico. Varias de sus escenificaciones, siempre con marcados acentos sociales, ganan premios nacionales e internacionales.
Avanza también con la música, como cantautor. Se une al movimiento de la Nueva Cancion Chilena, inspirado por la gran folclorista Violeta Parra. Sus canciones son cantadas en todo Chile. Gustan a la gente porque dicen verdades.
En el archivo sonoro de esta Radio Nacional de Bulgaria también se conservan registros de la voz de Víctor Jara y de algunas de aquellas canciones que él escribió y cantó hace más de 30 años.
"Yo creo que desde el momento en que un artista se considera un artista, deja de serlo. Me parece que en lo que yo escribo y canto, el veredicto final, el juicio final lo da el pueblo, la juventud de mi país o el continente que nos escucha."
Después del pronunciamiento militar y la muerte de Víctor Jara comienza aquel "después" en la vida de Joan Turner. Siendo ciudadana británica, sale de Chile sin problemas y se va a su Londres natal con sus dos hijas y tres maletas llenas no de ropa sino de discos, grabaciones, fotos: lo más valioso del archivo de Víctor. En Londres, se da cuenta que su tragedia ya ha dejado de ser sólo personal. Que el mundo debe saber lo que está pasando en Chile.
Y Joan empieza a recorrer el mundo, de un país a otro, de un mitin de solidaridad a un festival, de una conferencia de prensa a un concierto. Y en todas partes, cuenta. Cuenta de Víctor y de Chile. En 1975, estuvo en Bulgaria, en el primer festival de la canción política "Alen mak", o sea "Amapola roja", en Blagoevgrad.
"Nuestra amistad data de entonces, recuerda Kadrinka. Cuando nos volvemos a encontrar tres decenios más tarde en Santiago, en la sede de la fundación "Víctor Jara", Joan evoca sus recuerdos búlgaros con una tierna sonrisa como una tierna flor. Y dice que el cariño de la gente de Bulgaria, la magnífica música, danzas, canciones búlgaras, la hicieron sentirse como entre personas muy próximas y queridas."
Joan vive con la ambición de enriquecer la exposición de la fundación "Víctor Jara" con nuevos datos, informaciones y materiales relacionados con su esposo. Le gustaría mucho que se descubrieran publicaciones o recuerdos vinculados con la visita del grupo "Cuncumén" a Bulgaria, en aquel lejano año 1961.
El gran sueño de Joan es resguardar no sólo la obra creadora de Víctor, sino también los valores morales que él defendió.
Terminaremos este breve homenaje a la memoria de Víctor Jara con otra grabación que descubrimos en los archivos sonoros de Radio Nacional de Bulgaria. Es la tan conocida en aquel entonces "Plegaria del labrador".
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